exhibiciones 

"Registro de registros"
Exposición colectiva

30/04/2016 - 20/05/2016

Tiempo, memoria y registro

 

Registrar significa dejar una huella, una suerte de afirmación de existencia del suceso, pero también de quien lo registra. Este testimonio puede tomar como medio cualquier soporte: fotográfico, dibujístico, pictórico, o bien transformarse en una toma de muestra, en un bordado, en un objeto. Es decir, registro es cualquier forma que da cuenta de una experiencia.

 

Sin embargo,  la labor de registro es una práctica artística que ha transitado por numerosas transformaciones. Como señala Ana María Guasch en Arte y archivo, 1910-2010, fue a raíz de la publicación de Mal de Archivo: una impresión freudiana, de Jacques Derrida, donde se fueron articulando las prácticas artísticas contemporáneas que se convertirían en lo que ahora conocemos como Arte de archivo y que naturalmente incluirían las distintas valencias del registro. En este texto, Derrida trae a la mesa el concepto de archivo, pero también las pulsiones escondidas en la necesidad imperiosa de recordar y guardar la memoria, no sólo como una actividad  intimista sino como un posicionamiento ético y político, tan necesario entonces y ahora. Asimismo, Derrida aborda la idea del mal de archivo como un corolario de esta labor incesante y obsesiva de registrarlo todo, de que nada se pierda, del momento en que empezamos a construir un monumento a partir de lo más mínimo, de la obsesión arqueológica que no puede dejar que la memoria se extinga porque supondría la muerte misma del arqueólogo.

 

Después de esta publicación, numerosos teóricos revisitaron el texto Arqueología del saber, de Michel Foucault, de quien se retomaría el método arqueológico de la clasificación y la disposición compartimental como manifestaciones de un sistema de pensamiento y ordenamiento que funciona bajo ciertas reglas que suponen una gramática, un sentido, una teleología subjetiva. Otra fuente importante en esas lecturas teóricas sería El libro de los pasajes, de Walter Benjamin, con la recolección, clasificación y categorización de las citas como un modo de operar propio del archivo literario que deviene en la obra misma.

 

Los debates y exploraciones artísticas que se desarrollaron a la par de este trabajo sobre los textos dieron el paso definitivo que va del registro como evidencia de lo sucedido al registro entendido como una labor de reflexión sobre la memoria, la historia y el tiempo. En ese sentido, la labor de registrar habría tomado su dimensión crítica y propiamente discursiva,  interesado aún en su labor esencial de captura del instante pero nutrido por  la nueva articulación de sus preguntas sobre la vida en sus relaciones con el tiempo, particularmente con el pasado.  Aunado a ello, el registro encuentra en el arte objeto, el libro de artista, las colecciones y el bitacorismo un sinfín de entrecruces y posibilidades artísticas.

 

Por ello, Registro de registros transita por el enorme diapasón de estas prácticas, que van desde la fotografía entendida como prueba de cargo y quehacer del historiador, los decires del tejido y el cuerpo, el dibujo como ejercicio de memoria en tanto recuerdo de la imagen, el trabajo sobre el objeto, ya sea encontrado, recuperado, intervenido o ausente. También están presentes las bitácoras que son contenedores de procesos, ideas y archivos visuales, el poliestireno como residuo del dibujante que se vuelve el dibujo mismo, los almanaques personales de lo natural, los bocetos como proyectos pero también como historia artística. En todos estos trabajos encontramos de alguna forma la presencia de los debates de los que hemos dado cuenta y que los antecedieron y el antecedente e influencia que artistas como On Kawara, Richter y Feldman dejaron en esta práctica. De todos ellos bebemos las estrategias de captura, ordenamiento, selección y proceso.

 

Pero sobretodo, todas las obras reunidas suponen un montaje subjetivo de un tiempo simultáneo, en tanto que en él que acontecen  de forma no lineal distintas intensidades. Pensando a la manera de Bergson, en este tiempo discontinuo habitaría una memoria pura, personal e íntima, cuya potencia y sentido es combatir toda posibilidad de olvido.

 

Sol de María Zamora Corona

Ciudad de México,  30 de abril de 2016.

 

 

 

 

© 2016 por Intaglio Galería Café

  • Facebook Clean